«Trabajé el aire,

Se lo entregué al viento:
Voló, se deshizo,
Se volvió silencio.

Por el ancho mar,
Por los altos cielos,
Trabajé la nada,
Realicé el esfuerzo,
Perforé la luz,
Ahondé el misterio.
Para nada, ahora,
Para nada, luego,
Humo son mis obras,
Ceniza mis hechos.

... y mi corazón
Que se queda ellos»

Ángel González
De Sin esperanza, con convencimiento

Estas palabras del poeta Ángel González, nos lleva a saborear el sentimiento de la «no acción», «del no pensamiento».

Uno de los principios más interesantes de las enseñanzas de Hatsumi Sensei es el hecho de ser capaz de actuar en solitario, es decir de forma individual y por otro lado de hacerlo en grupo compartiendo experiencias y calibrando esfuerzos. Ambos aspectos son importantes y quizás, podríamos hacer una parada en el camino y hacer una autor reflexión y meditar sobre cómo enfocamos esta enseñanza tan importante.

Lo cierto es que uno debe ser capaz de moverse libremente de forma individual pero también lo debe hacer, en grupo, compartiendo de una forma continuada con otros compañeros en el mismo sendero. Ambos conllevan mucho valor, con diferentes matices pero finalmente valentía, bravura y coraje. Veo ambos procesos necesarios para progresar adecuadamente.

En este artículo os quiero hacer extensible un escrito que HatsumiSensei me envió. Este texto le fue entregado a varios traductores, que con muchas dificultades me entregaron diversas traducciones, muchas de ellas bien distantes de las otras. Finalmente encontré durante un viaje a Sao Paulo (Brasil) a un anciano japonés que vive allí y que cuando se lo entregué se ofreció en traducirlo y fue éste quien me dio las claves y las conexiones para dar un sentido al texto. También le quiero dar las gracias al Shidoshi Brasileño Roberto C. de André por su ayuda en la adaptación del texto en su último viaje a Canarias.

BUDENHI
TRANSMISIÓN SECRETA MARCIAL

Miles de seres vivientes viven la vida, estando ésta vinculada a la voluntad celestial de los grandes dioses espirituales, que nos observan, protegen y conceden felicidad espiritual y bendiciones.

No vivimos con nuestra propia fuerza, sino con la luz del padre. Siendo clarividente se traspasa el cielo y la tierra; nos da fuerza y vida. Estamos en la vida debido a nuestros pensamientos de cumplir, transmitir y expulsar los pensamientos malignos. Nos comprometemos a cumplir y nutrir esta ley y de esta forma nuestra morada estará protegida por el Gran Dios Protector. La figura del espíritu que ilumina el gran camino de la verdad es la luz que brilla como néctar del cielo.

Abreviando
Pedro Fleitas 
Bujinkan Dai Shihan